El DNA se recombina de forma
natural mediante procesos como la reproducción sexual, la transformación
bacteriana y la infección viral. En el ejemplo de las bacterias; estas sufren
varios tipos de recombinación que hacen posible la transferencia de genes entre
especies no afines. Un proceso conocido como transformación permite a las
bacterias capturar DNA libre del ambiente; este puede ser parte del cromosoma
de otra bacteria, incluso DNA de otra especie bacteriana; además las bacterias
pueden capturar diminutas moléculas circulares de DNA llamadas plásmidos. Una
sola bacteria puede contener docenas e incluso cientos de copias de plásmidos.
Cuando la bacteria muere, libera los plásmidos en el ambiente, donde pueden ser
capturados por bacterias de la misma o de otra especie. Además las bacterias
vivas suelen ser capaces de transmitir una copia de su plásmido directamente a
otras bacterias vivas.
Bibliografía:
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